Chery empezó a llevar a producción un sistema donde el pedal ya no manda presión hidráulica hacia las ruedas. En su lugar, manda una señal eléctrica y pequeños actuadores hacen el trabajo. El disco y la pastilla siguen ahí. Lo que cambia es todo lo que pasa entre tu pie y la rueda.RAÚL ROSSI
13 de octubre de 2026
Durante décadas, el freno funcionó con una lógica bastante fácil de seguir. Pisás el pedal, se genera presión, el líquido viaja por las cañerías y esa presión termina apretando las pastillas contra el disco. Después llegaron el ABS, el control de estabilidad, los servofrenos eléctricos y cada vez más electrónica. Pero abajo de todo eso seguía estando el viejo conocido: el líquido de frenos.
Ahora Chery, junto con Orient Motion y BASF, empezó a trabajar con un sistema completamente electromecánico en el EXEED EX7. En lugar de mandar presión hidráulica hasta cada rueda, el auto manda una orden eléctrica y un actuador se encarga directamente de apretar las pastillas.
Dicho simple: el pedal deja de empujar líquido y pasa a mandar una señal.
¿ENTONCES DESAPARECEN LOS FRENOS DE SIEMPRE?
No.
El disco sigue estando. La pastilla también. Y ambos siguen gastándose. Lo que desaparece es buena parte del circuito que conocemos entre el pedal y la rueda: bomba, líquido, cañerías y purgado dejan de cumplir el papel principal porque la fuerza de frenado pasa a generarse eléctricamente en cada rueda.
Acá conviene separar dos conceptos que suelen aparecer en inglés. Cuando se habla de brake-by-wire, acá podemos entenderlo como freno por comando electrónico. El pedal manda una señal en vez de actuar directamente sobre el circuito. Pero algunos sistemas de este tipo todavía conservan hidráulica.
El sistema electromecánico, o EMB, va un paso más allá. También elimina esa parte hidráulica.
Pensalo con un ejemplo de taller. Hoy llega un auto con pedal raro o frenado desparejo y probablemente revisás pérdidas, líquido, aire en el circuito, bomba, servo o cáliper. En uno de estos autos, algunas de esas preguntas directamente desaparecen. Y aparecen otras.
DEL PURGADO AL SCANNER
Que no haya líquido no significa que el freno se vuelva más sencillo. Simplemente cambia qué puede fallar.
Ahora entran en juego motores eléctricos dentro de los actuadores, sensores, alimentación, cableado, módulos electrónicos y software. Si una rueda no está frenando como debería, quizá ya no haya que buscar una burbuja de aire o una pérdida: puede haber que mirar datos en vivo, alimentación eléctrica o una falla de comunicación. Y como estamos hablando de frenos, la electrónica tampoco puede darse el lujo de simplemente apagarse si algo sale mal. Estos sistemas necesitan redundancias para poder seguir frenando incluso cuando aparece una falla.
Por ahora esto no significa que mañana vaya a entrar un Chery sin líquido de frenos a cualquier taller argentino. Los modelos que la marca vende actualmente acá siguen utilizando sistemas hidráulicos convencionales y no hay confirmación de que esta tecnología vaya a llegar al país. Pero ya dejó de ser solamente una idea de laboratorio.
DATO PARA EL TALLERISTA
El día que llegue uno de estos autos al taller, no vas a dejar de mirar discos y pastillas. Lo que va a cambiar es todo lo demás.
Donde antes había líquido, presión, bomba y purgado, puede empezar a haber actuadores eléctricos, sensores, módulos y diagnóstico electrónico. El freno sigue frenando igual. Lo que cambia es cómo consigue hacerlo.
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