RAFAEL VARELA: CUANDO LA VELOCIDAD SE QUEDA QUIETA
Diseñador industrial, artista plástico y obsesionado con el automóvil en movimiento. Desde Buenos Aires hasta Rétromobile en París, Rafael Varela encontró una manera propia de hacer algo difícil: que un auto parezca acelerar aun cuando está detenido sobre una tela.RAÚL ROSSI
27 de agosto de 2026
Un auto puede estar quieto y, sin embargo, parecer que viene a fondo.
Hay tierra, manchas, carbón, trazos que se escapan de la carrocería y formas que por momentos parecen desarmarse. En la obra de Rafael Varela importa el auto, claro. Pero importa todavía más la sensación de que está pasando algo.
Ese movimiento no aparece por casualidad. Varela es diseñador industrial recibido en la UBA y cursó un máster en Transportation Design en el Istituto Europeo di Design de Turín. Su recorrido también incluyó experiencias vinculadas al diseño automotriz en Alfa Romeo, Centro Ricerche Fiat y Advanced Design Fiat.
Después, el diseño y el automóvil encontraron otro lugar donde cruzarse: la pintura.
NO SE TRATA SOLAMENTE DE PINTAR AUTOS
El propio Varela define desde hace años al automóvil en movimiento como uno de los ejes centrales de su trabajo.
Su lenguaje mezcla carbón con acrílicos, óleos y tintas. Aparecen rayones, salpicaduras y manchas que rompen deliberadamente con la prolijidad de una representación convencional. Incluso llegó a trabajar sobre bandas de rodamiento de neumáticos de competición usados.
Ahí está posiblemente lo más interesante de su obra.
Un auto de carrera perfectamente dibujado puede seguir pareciendo detenido. Varela busca lo contrario: que la imagen conserve algo de la violencia, la velocidad y la tensión de la escena que representa.
No es solamente mostrar cómo era una máquina. Es intentar reconstruir qué se sentía verla pasar.
DEL DISEÑO INDUSTRIAL A LA TELA
Su formación explica parte de esa mirada.
Antes de convertirse en tema artístico, para Varela el automóvil también fue un objeto de diseño: proporciones, superficies, volumen, ergonomía, función. Además de su formación en Buenos Aires y Turín, desarrolló durante años trabajos de diseño vinculados al calzado deportivo.
Esa combinación le da una posición bastante particular.
Puede mirar una carrocería por lo que representa emocionalmente, pero también por cómo está construida su forma.
Y cuando esas dos miradas se encuentran aparecen autos que no necesariamente están reproducidos como una fotografía. A veces la forma se pierde, se estira o directamente se mezcla con el fondo.
Lo suficiente para que el ojo complete lo que falta.
FANGIO, NUVOLARI Y UNA HISTORIA PINTADA A TODA VELOCIDAD
TAZIO
El automovilismo histórico ocupa un lugar especialmente fuerte en su producción.
Juan Manuel Fangio aparece repetidamente en sus trabajos, así como grandes carreras y máquinas de distintas épocas. En 2021, por ejemplo, Varela formó parte de la muestra De Autos y Héroes, dedicada a recuperar visualmente la epopeya del Torino y otros momentos del automovilismo argentino.
Pero su trabajo también encontró una vidriera internacional muy particular a través de Tazio Magazine, publicación especializada en historia del automovilismo.
Para el primer número de la revista, Varela creó una obra basada en la victoria de Tazio Nuvolari en el Gran Premio de Alemania de 1935, con el Alfa Romeo P3 enfrentándose a las Flechas de Plata alemanas. Tazio terminó convirtiéndolo en su artista residente y sus obras pasaron a formar una parte importante de la identidad visual de la publicación.
Una de esas tapas obtuvo además el premio a Best Automotive Magazine Cover en los Sleeping with Art Awards de 2022, con la revista destacando el trabajo conjunto de Varela y su director de arte Maarten Deckers.
SENNA, CUATRO DÍAS Y DOS TELAS DE DOS METROS
TAZIO
En Rétromobile 2024, Varela llevó ese proceso directamente frente al público.
Durante cuatro días trabajó en París sobre dos telas de dos metros por dos metros para una edición de Tazio dedicada a Ayrton Senna.
Una mostraba al brasileño en el McLaren MP4/4 durante aquella histórica clasificación de Mónaco 1988. Para la contratapa realizó un retrato de Senna trabajado principalmente en carbón, utilizando los colores del casco como elemento de unión entre ambas piezas.
La obra comenzó prácticamente desde cero durante la exposición y fue tomando forma delante de los visitantes.
Hay algo especialmente apropiado en esa escena: en una feria llena de algunos de los autos históricos más valiosos del mundo, Varela estaba intentando capturar justamente eso que no puede conservarse dentro de un museo: el instante en que esas máquinas estaban compitiendo.
DE BUENOS AIRES A RÉTROMOBILE
AUTOCLÁSICA
Su trabajo pasó por exposiciones como Autoclásica en Buenos Aires, Automotoretro en Turín y Rétromobile en París, además de otras muestras en Argentina y Europa.
Y no es solamente parte de su pasado: el listado oficial de expositores de Rétromobile 2026 volvió a incluir a Rafael Varela dentro de la Galerie des Artistes del salón parisino.
EL AUTO ES CULTURA
TAZIO
Hay una industria detrás de cada auto. Hay ingeniería, piezas, talleres y tecnología. Pero también hay otra cosa bastante más difícil de medir.
Memoria.
Una Ferrari entrando pasada a una curva. Fangio peleando contra el Nürburgring. Senna rozando las paredes de Mónaco. Un Torino levantando tierra. Son máquinas, pero también son imágenes que terminan formando parte de la cultura de varias generaciones.
Rafael Varela trabaja justamente sobre ese territorio.
No pinta solamente el auto que estuvo ahí. Intenta pintar el momento en que todavía se estaba moviendo.
Y quizás por eso, frente a algunos de sus cuadros, uno termina haciendo algo bastante raro: escuchando un motor que no existe.